¿Por qué la prima de riesgo española está tan alta?

 
Al comenzar el año 2010 el interés que tenía que pagar el tesoro público español para colocar sus bonos a 10 años en el mercado era inferior al 4%, apenas un 0.5% (50 puntos básicos) más que lo que tenía que pagar el tesoro alemán. Desde entonces la evolución de ambos bonos ha sido opuesta. El bono alemán ahora se coloca a poco más del 1,70% mientras que el bono español se coloca al 5,80%.

Esta situación supone un enorme sobreprecio (prima de riesgo) de más del 4%  (400 puntos básicos), que amenazan con desestabilizar las finanzas públicas por el aumento de los pagos de intereses. Sin embargo, hay que aclarar que la mayor parte de la deuda existente hoy día se emitió a tipos mucho más bajos, por lo que el interés medio pagado por la deuda sólo ha subido un 0,51% respecto a los mínimos de 2009. Esto sólo supone un sobrecoste de poco más de 3.000 millones, por lo que la gran mayoría de los incrementos en los pagos de intereses hay que achacarlos al brusco aumento de la deuda total en circulación, que ha pasado de 307.000 millones en 2007 a más del doble actualmente (615.000 millones). Además, de toda esta deuda sólo poco más del 40% está en manos de extranjeros, por lo que sólo la parte proporcional de los intereses acaba en el exterior, terminando el resto en los inversores españoles, que son fundamentalmente bancos, seguros y fondos de pensiones.

La situación, como puede verse, no parece aún desesperada, pero sin embargo vemos que multitud de analistas nacionales e internacionales hablan del “problema español” y que las presiones internacionales para que se estabilice la deuda pública son enormes. Es más, a partir del otoño pasado los inversores extranjeros han comenzado a huir precipitadamente de la deuda española, vendiendo más del 21% de la deuda que poseían, tendencia que ha ido acentuándose durante este año, como se puede ver en el gráfico.

Estas ventas han sido compensadas por las enormes compras de la banca española, que ha utilizado el dinero obtenido en el Banco Central Europeo para ello (lineas azul y amarilla). Es decir, que la deuda española ha quedado prácticamente fuera del mercado y ahora mismo dependemos casi exclusivamente del BCE. Ésta, y no otra, es la razón de que la prima de riesgo haya subido con tanta fuerza en los últimos días, pues la banca al parecer está agotando el dinero obtenido en el BCE y no es capaz de cubrir ya las nuevas emisiones y las ventas que los extranjeros están haciendo en el mercado secundario (donde se compra y se vende deuda ya en circulación).

Luego el problema real es que por alguna razón los inversores extranjeros han empezado a “vender España”, algo que parece estar ocurriendo también en la Bolsa española. ¿Y por qué está ocurriendo esto?

En teoría económica se han estudiado mucho las crisis de deuda pública y son bastante bien conocidas las circunstancias en las que los inversores comienzan a exigir cada vez más interés para comprar la deuda de un país. Esto ocurre fundamentalmente cuando aumenta el riesgo de quiebra (o impago de la deuda) percibido por estos inversores. Entre los inversores existen instrumentos de inversión que miden el riesgo de quiebra percibido por los mercados. Estos instrumentos se llaman CDS (Credit Default Swaps) y son básicamente seguros de riesgo de impago muy similares a los seguros domésticos que cualquier particular pueda tener contratados, con la particularidad de que se pueden vender y comprar. Los CDS nos están diciendo que la situación de España ha empeorado muy notablemente en los últimos meses, pasando del 20% de riesgo de quiebra en mayo del pasado año a casi el 34% actualmente. Es decir, estamos en la misma situación que estaba Portugal hace poco más de un año. Y recordemos que el bono portugués a 10 años se paga ahora mismo a más del 12%, lo que lógicamente es un nivel absolutamente insostenible para las finanzas de cualquier país con los niveles de deuda e inflación que tienen los países de la zona euro.

El problema de este aumento de la desconfianza viene básicamente porque los inversores piensan que los ingresos futuros del Estado no serán suficientes como para atender los pagos de la deuda. Esto ocurre por dos motivos. El primero es porque la deuda sigue aumentando con fuerza. El pasado año fueron concretamente 51.000 millones más. El segundo es que los ingresos del Estado no aumentan como sería necesario para garantizar el pago de esta deuda.  El pasado año los ingresos se redujeron en más de 4.000 millones hasta 377.000 millones cuando en 2007 fueron 433.000 millones. Recordemos que en este intervalo la deuda se ha duplicado.

Realmente estos dos problemas tienen el mismo origen, que es la falta de crecimiento económico. Esto es lo que hace que los ingresos fiscales no crezcan y que el mantenimiento de la estructura del Estado obligue a incurrir en elevados déficits públicos que aumentan la deuda.

Y aquí es realmente donde empiezan los problemas. El pensamiento dominante en la Troika dictamina que la situación viene dada porque España ha perdido competitividad porque los salarios han subido mucho respecto a Alemania, porque tiene un sector público exageradamente grande. Por lo tanto, en la mentalidad de la Troika, bajando salarios y desmantelando parte de la estructura del Estado todo volverá a su cauce correcto, la economía española crecerá y los mercados volverán a confiar en nosotros.

Pero es muy dudoso que este diagnóstico sea correcto. Aunque es cierto que los salarios españoles han crecido más rápido que en Alemania, los salarios sólo son una pequeña parte de los costes totales de producción de nuestras empresas exportadoras. Estos precios de producción realmente están en el mismo sitio en que se encontraban en 1999 respecto a Alemania. Es más, las exportaciones españolas han crecido tanto como las alemanas desde ese año, y mucho más que en Francia, Italia o Reino Unido.

Los costes salariales de las empresas industriales (nuestros principales exportadores) apenas suponen el 10% de los costes totales, por lo que una rebaja salarial del 10% apenas bajaría sus costes totales un 1%, algo que evidentemente poco puede impulsar nuestras exportaciones y  nuestra actividad económica.

El desmantelamiento de parte de la estructura del Estado es otra de las exigencias de Bruselas, pues creen que con esto se reducirá el déficit y los mercados recuperarán la confianza. Pero una vez más es muy dudoso que esto suceda. La deuda pública es el medio fundamental por el que ha estado entrando capital extranjero en España desde que estalló la crisis, por lo que una reducción del gasto público tendrá unos efectos contractivos muy importantes sobre la economía, dado que apenas liberará capital para su uso en el sector privado. Esto no sólo no aumentará la confianza sobre nosotros sino que la empeorará.

Nos encontramos, pues, en un callejón sin salida. Si obedecemos a la Troika estaremos abocados casi con seguridad a un rescate que nos llevará a una situación “a la griega”. Y si no lo hacemos en pocos meses estaremos en una situación de quiebra técnica, pues como hemos visto dependemos ya en exclusiva del del BCE y lógicamente éste ya no nos financiará si no cumplimos con sus exigencias.

¿Qué salida nos queda? No nos podemos engañar. Las locuras cometidas por el entramado partidos-banca-grandes empresas durante los últimos 15 años nos han colocado en una situación de insolvencia como país. No podemos pagar la enorme deuda exterior neta de 1 billón de euros adquirida durante estos años por los sucesivos gobiernos. Pero contamos con una ventaja, que es que nuestra enorme deuda hace que nuestra capacidad de negociación, paradójicamente, se vea reforzada. Es urgente negociar una quita de la deuda, que se debería aproximar al 50%, así como un fuerte plan de inversiones por parte de Europa para relanzar nuestra economía productiva. Si este acuerdo no fuera posible, debemos recordar que aun a día de hoy la mayor parte de nuestra deuda exterior es privada, por lo que si estos bancos que mantienen la deuda con el exterior no pueden responder de sus obligaciones debe dejarse que quiebren, con un plan paralelo para que una banca pública vaya retomando sus funciones.

Si Bruselas nos pusiera en una situación imposible debemos recordar que siempre nos queda la opción de abandonar el euro. Pasaríamos unos meses malos, es evidente, pero la experiencia de otros países nos demuestra que la memoria de los mercados es corta y que en poco tiempo volveríamos a una situación de normalidad.

Pero lo más importante de todo es entender que el gobierno español no está defendiendo los intereses de los ciudadanos, sino los de los partidos, bancos y grandes empresas. Éstos son opuestos a los de la población, e implican la transferencia de enormes cantidades de riqueza de los contribuyentes a la banca, el mantenimiento de los privilegios y de las redes clientelares y de corrupción de los partidos y el de los privilegios de las grandes empresas que se ven con las manos libres para extorsionar a los clientes gracias a las regulaciones hechas ex profeso para protegerlas. Este destino que nos tienen reservado también incluye la permanencia en el euro a costa de lo que sea, pues la banca y grandes empresas sufrirían enormes pérdidas en ese escenario.

Por ello, y si queremos evitar este saqueo que reducirá a la miseria a una gran parte de la población y rebajará enormemente el nivel de vida del resto, es imprescindible que los ciudadanos nos movilicemos con el fin de conseguir un cambio de régimen para que éste sea realmente democrático y con un gobierno que gobierne realmente en el interés de la mayoría. La situación anterior a la crisis nunca volverá, porque se basaba en una riqueza ficticia que se ha esfumado para siempre. Pero podemos exigir que el empobrecimiento, inevitable, se reparta de una forma equitativa. La mayor parte del daño que quieren infligirnos está por hacer. Aún estamos a tiempo de evitarlo.

Para seguir la evolución de la prima de riesgo en tiempo real podéis consultar en http://www.colectivoburbuja.org/index.php/defcon/

Autor: Juan Carlos Barba

La crisis sigue pasando factura al PPSOE

La crisis no perdona y menos a quienes además de no hacer nada para resolverla, siguen agravándola e insistiendo en optar por vías que dañan el futuro del país. Este gobierno actúa como el anterior, empeñándose en seguir obedeciendo sin rechistar los mandatos de Alemania y desoyendo a su población. Demuestra un empeño inusitado en subvencionar el sector inmobiliario tratando de hacerlo renacer, no se sabe muy bien cómo. Prefiere, hacer la vista gorda con el fraude fiscal al no aumentar los recursos destinados a combatirlo y aprobar una amnistía fiscal para los grandes defraudadores, mientras por el camino, destruye la poca ciencia que quedaba en este país reduciendo el presupuesto en algunas instituciones hasta un 30%, erradicando becas y minimizando el esfuerzo en formación e innovación. También parece disfrutar destruyendo el mercado laboral con una Reforma que, a través del canal de propagación del salario real, tal y cómo estimábamos en este post [1], contraerá un 0.4-0.5% adicional el producto interior bruto este mismo año.

Los sucesivos gobiernos, desde la megalomaníaca época Aznar, pasando por la inútil etapa Zapatero y ahora con la era más oscura, la de Don Mariano, se han empeñado en hacer de España un país de sirvientes, dedicado por entero al ladrillo y al turismo sin otra expectativa para los jóvenes que la de servir de camareros y chachas o emigrar. En este otro post, ya analizábamos las verdaderas raíces de la crisis: la falta de educación e innovación terminaron por enladrillarnos a todos [2].

La casi-lobotomizada población española sigue consumiendo su respectiva gasolina en un ir y venir a sus trabajos mundanos y anodinos, llegando derrengada a sus casas con el tiempo justo para ver el partidito de futbol y no pensar. Pan y circo. Por lo visto, es más necesario mantener el nivel deportivo del país antes que el educativo y científico. ¿Piensan que si tenemos a nuestros deportistas ganando medallas y copas de Europa vamos a dejar de estar indignados cuando tenemos 1.4 millones de parados de larga duración y otros 1.2 por encima de los 12 meses? He aquí un gráfico de las variaciones en los presupuestos que ilustra esas preferencias de política económica.

(*) Nota:  El aumento de la partida correspondiente al Consejo Superior de Deportes (CSD) se debe a que asumirá la distribución de la recaudación y premios de las apuestas deportivas del Estado. Aun así no deja de ser llamativo que se recorte tanto en unas áreas tan vitales y tan poco en otras sin duda más secundarias.

Este modelo de “pan y circo” quizás sirva para los todavía “afortunados” que siguen en el bucle de trabajar para consumir productos que ni necesitan ni les hacen más felices. Pero hay otro grupo creciente de españoles que busca trabajo sin esperanza de encontrarlo, ya que el recorte afectará en especial a la formación de nuestros desempleados, con considerables necesidades de reciclaje. No se debería renunciar a las políticas de formación con la mera sospecha de que no parecen generar empleo en el corto plazo pues son de los escasos instrumentos que todavía tenemos para compensar las altísimas tasas de abandono escolar que hemos padecido durante el período de bonanza.

Muchos jóvenes ya han perdido la fe en sus gobernantes y han optado por emigrar tal y como muestra el dato del incremento del 40% de emigrantes españoles registrado por la Oficina Federal de Estadística Alemana. El país se ha sumido en una pasividad total, como si estuviese ya esperando su inevitable final. Sin embargo, todo esto tiene un reflejo en los resultados electorales. La casta parasitaria empieza a perder ímpetu. Esa pérdida de confianza en sus discursos cuadriculados y faltos de contenido y novedad, llenos de falacias y mentiras, repetitivos hasta la saciedad y diseñados para mentes zombi, está produciendo lentamente un cambio. Aún es pronto para calibrarlo, pero los efectos ya son perfectamente visibles en las últimas elecciones asturianas y andaluzas. Con sólo 4 meses en el gobierno, el Partido Popular ya ha dilapidado muchos más votos de los que atrajo durante el descalabro del PSOE. El PSOE, por su parte, es incapaz de recuperar el voto perdido y sigue, de hecho, desangrándose aunque ya a menor velocidad. ¿A qué escenario nos llevará esta dinámica?

Estos son los resultados que no quieren que veamos. Analizaremos los porcentajes con respecto al censo y no con respecto a los votantes como suelen mostrarnoslo en los medios de información habituales.

ANDALUCÍA

Fuentes: http://elecciones.mir.es/resultadosgenerales2011/99CG/DCG01999CM_L1.htm
http://resultados-elecciones.rtve.es/andalucia/

ASTURIAS

Fuentes: http://elecciones.mir.es/resultadosgenerales2011/99CG/DCG03999CM_L1.htm
http://resultados-elecciones.rtve.es/asturias/

Es interesante observar el comportamiento similar de los electores tanto en las andaluzas como en las asturianas lo que deja entrever una posible causa común. Hemos planteado las siguientes hipótesis, por demostrar.

La oscilación PSOE – IU continúa

La pérdida de voto socialista se mantiene aunque el ritmo de su caída con respecto a las últimas elecciones del 2011 se ha amortiguado. Pasar a la oposición lo ha sacado del epicentro del desgaste político pero los electores que ha perdido siguen sin regresar. Izquierda Unida sigue recogiendo una fracción de esa fuga de votos y es la única formación que crece en términos globales en ambas elecciones. Su crecimiento parece ir directamente relacionado con la amplitud de la caída del PSOE y dado que ésta se ha ralentizado, IU también ha frenado su subida. El voto PSOE + IU parece estar estancándose por ahora sin variaciones tan significativas como en el 2011.

Decepción en las filas del PP

El electorado del PP, en cambio, parece sumido por primera vez en la frustración. El votante que acudió esperanzado ya se ha arrepentido e incluso una parte del votante que le había sido leal hasta la fecha está empezando a sentirse decepcionado. Sus resultados electorales no solo son peores que 2011, sino también incluso que 2008, lo que da una idea de la magnitud de la fuga de votos del PP. En Asturias hay un factor distorsionante y es la aparición del Foro Asturias (FAC), que ya recogió en 2011 gran parte de ese votante no muy convencido del PP. Por ello, en las asturianas el partido más castigado es de hecho FAC aunque el PP mantiene su tendencia a la baja. La mayor parte de ese voto va dirigido a la abstención y una pequeña fracción, muy pequeña a UPyD que presenta crecimientos aún más tímidos que los de IU.

Conclusiones

Es evidente que los ciudadanos están faltos de alternativas, hacen falta nuevas ideas. Un nuevo modelo que mire al futuro, que no sea defensivo. La mayoría han perdido los referentes y quienes aún votan, lo hacen en negativo: al PP para que no gane el PSOE y al PSOE para que no gane el PP. Pero, ¿hay alguien que aun les vote porque realmente cree que solucionarán algo? Lo dudo. Los años de agonía económica que se avecinan van a poner a prueba al sistema como nunca antes. Gobiernos de concentración, tecnócratas impuestos por la UE y legislaciones altamente restrictivas contra las concentraciones callejeras son ideas a las que nos estamos acostumbrando. Mientras la fe en el sistema político-económico siga a la baja, sólo el planteamiento de una alternativa económica fresca y compatible con una democracia real, completamente nueva y desligada de las directrices de la UE, podría renovar la ilusión ciudadana. Pero, ¿quien está en condiciones de realizar semejante desafío y de llevarlo hasta las últimas consecuencias? Desde luego, nadie perteneciente al actual panorama político español.

Autores: Víctor G.C. y We Vincenzo